lunes, 9 de marzo de 2026

Tani, calienta, que sales


José Joaquín Rodríguez Lara

https://elpostigodelara.blogspot.com


Con el PP encerrado en su armadura de 29 piezas, el PSOE aferrado a las desguazadas tablas de su naufragio, Vox cabalgando a lomos de su soberbia y Juntas Podemos deslumbradas por su éxito electoral, lo mejor que puede ocurrirle a Extremadura es que se repitan las elecciones autonómicas.

    No parece posible que pueda alcanzase un pacto de gobierno. Ni para que las señorías minoritarias trabajen con el que sería un gabinete malparido ni tampoco para que lo dejen trabajar. Estaríamos, en ambos casos, ante un pacto inestable, sometido en todo momento a los encontronazos personales y a las ambiciones de raíz ideológica. Un pacto sin argamasa de unión entre los testarudos adoquines. Un acuerdo basado más en el desentendimiento que en el interés.

    Esto puede parecer bueno, pero no lo es. Si me interesa que Extremadura camine, tiraré de ella. Si me importa un bledo que se quede atascada en el barro del subdesarrollo, que tiren los demás. La teoría de que todo en esta vida está relacionado y que el vuelo de una mariposa en Sevilla puede causar un terremoto en Mérida se haría realidad más pronto que tarde. Y con una fuerza que terminaría por hacer saltar las escalas sísmicas.

    El panorama será distinto si se repiten las elecciones. Aunque las urnas arrojen exactamente los mismos resultados. Los mismos. Se podría reconducir la situación. Con unas segundas, o terceras, elecciones comenzaría una nueva partida de cartas. Habría que volver a barajar los naipes y el reparto, al menos en el PSOE, sería diferente. Pero, por encima de todo, nada de lo hecho en esta legislatura sietemesina valdría para la aún no engendrada. Con la obligada repetición electoral seguramente se aquilataría algo más el precio de los cargos parlamentarios. Especialmente en la Mesa de la Asamblea. Para pescar hay que mojarse el culo y quien algo quiere algo le cuesta. Desde luego, es preferible negociar con los puestos que se pueden ceder en la Cámara antes que pagar solamente con las consejerías.

    El PP ya conoce lo que es gobernar sin tener la Presidencia de la Asamblea y sabe perfectamente que hacerlo con esa carencia no es peor que sentarse a gobernar con consejerías realquiladas y cada vez más respondonas. A medida que crece, Vox se vuelve lógicamente más exigente. Se ha empeñado con firmeza en poner las bases de que si algún día necesita el apoyo del PP tenga que pagarlo caro.

    María Guardiola, presidenta en funciones de la Junta de Extremadura, afirma que tiene la mano tendida al adversario. Lo malo es que en esa mano hay muy poco y lo poco que tiene es demasiado inestable. Es polvo que se deshace con el viento. Será un error enorme que la primera mujer y la primera persona procedente de la circunscripción norte que llega a la Presidencia de la Junta se disuelva en una tormenta de disparates propios y ajenos.

    Así que o el paisaje cambia mucho, pero mucho mucho mucho, o Tani (Estanislao Martín, político regionalista), calienta, que sales.



jueves, 5 de marzo de 2026

EL BOSQUE CAÍDO

José Joaquín Rodríguez Lara

https://elpostigodelara.blogspot.com

Durante mucho tiempo han sido un ejemplo de orden y de progreso. Los postes del teléfono, o y del telégrafo, espaciados a trechos perfectamente regulares, más rectos que la ley, ordenados en fila india, con sus jícaras aisladoras y sus cables enhebrando los pueblos en un collar de palabras, montando guardia a lo largo de las carreteras, no eran un accidente en el paisaje, eran el paisaje mismo. Durante la noche, la luz de lo automóviles se reflejaba en el hilo de los mensajes advirtiendo, con varios kilómetros de antelación, que por aquella carretera solitaria se acercaba un vehículo.
Todos y cada uno de estos maderos estaban en permanente estado de revista. Ya no lo están. Hace muchos meses que los palos del tendido telefónico se encuentran abandonados. Nadie los cuida. Se caen sin necesidad de que los zarandeen las borrascas. Muchos yacen tumbados sobre el suelo. Otros se echarán a dormir más pronto que tarde. Son un ejército derrotado por la obsolescencia. Por la falta de rentabilidad. Son viejos y la vejez es un estorbo. Por eso arrastran sus cables y sus jícaras sobre los terrones. Es un bosque caído. ¿Definitivamente, ya no sirven para nada? ¿Han perdido toda su utilidad? ¿Volverán a prestar servicio alguna vez?
Si es así, si su baja solamente es temporal, que sus propietarios vuelvan a ponerlos en pie, pues tumbados en el suelo o a punto de caer son un peligro para las personas, para los animales y para los vehículos. Aunque no estén electrificados. Y si carecen de cualquier utilidad, que los quiten de los campos, ya que en su estado actual constituyen un grave peligro para las personas, para los animales y también para los vehículos. ¿Dónde carajo está la Administración que no toma cartas en el asunto y ordena volver a elevar los cables o a retirarlos si han dejado de necesitarse? ¿Con tanta rapidez viajan los políticos por las carreteras que no contemplan el paisaje? ¿No ven los postes caídos?
Ya sé que entrasteis en política huyendo del trabajo, pero leche, ¿para qué queréis a los asesores y a los cargos intermedios cuyos sueldos pagamos entre todos?

martes, 24 de febrero de 2026

Versos para conversos


José Joaquín Rodríguez Lara

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En aras de la igualdad,
de la justicia y del progreso,
llamaré yo besa al beso
y lealto a la lealtad.

Si Almudena te nombro
no ha de faltar Almudeno,
que nunca ha sido bueno
dejar sin sombra al asombro.


domingo, 22 de febrero de 2026

QUE LO SEPAS

José Joaquín Rodríguez Lara

Aquí estoy
y no sé
por qué he venido.
Pero de aquí
no me voy,
si no te vienes
conmigo.

domingo, 8 de febrero de 2026

 Pérdidas irremplazables


José Joaquín Rodríguez Lara

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Se ha venido abajo una tapia en el huerto. Una viejísima tapia de tierra apisonada a golpes. Cuando yo era niño ayude a hacer tapias. En la casa de un vecino al que apodaban el Chifle. En mi pueblo. Barcarrota. Así que sé muy bien como se hacen. Es muy sencillo, aunque bastante pesado. Se humedece la tierra y se va colocando en unos moldes de madera. Cada capa de tierra se apisona con fuerza, con un pisón especial, de madera, para que la tierra forme un cuerpo sólido.

    Las tapias se construyen a trechos. Con trozos de tapial que se levantan adosados unos a otros. Así forman un muro muy resistente. El peor enemigo de la tapia es el agua. La humedad. Si la tapia se moja en exceso, la tierra apisonada pierde cohesión y la tapia se viene al suelo por su propio peso. Esto es lo que ha ocurrido en el huerto. Yo podría reconstruirla. Levantarla y dejarla igual que la construyeron hace un par de siglos. Incluso emplearía la misma tierra, amontonada ahora en el suelo, justo a los pies de donde se mantuvo, altiva y airosa, durante tantos años. 

    Podría, pero no puedo. Me faltan los tableros del molde. Y los travesaños que los atraviesan y los conectan manteniéndolos separados. En paralelo. Ni siquiera tengo el pisón. Tendremos que encargar la construcción de un muro de otro tipo. Con materiales modernos. Aunque procuraré que parezca lo más rústico posible.

    La tapia del huerto no ha sido la única víctima de las borrascas. El vendaval ha descuajado las dos mejores encinas de Los Cañuelos. Las he visto desde la carretera. Arrancadas por la pata. Tendidas sobre la hierba como dos soldados caídos en el campo de batalla. Ignoro si habrá más víctimas. Todavía no he podido subir al cerro para hacer recuento.

    Además, los arroyos se han desbocado y se han llevado por delante los caminos. No se puede transitar por ellos. Dicen que no se han registrado daños personales. En el cuerpo seguramente no. En el ánimo sí. Cualquier encina es para mí un ser querido. Y su muerte, una pérdida irreparable. Estar convencido de que, con los años, otra encina la reemplazará no me consuela. Porque también sé que cuando esa nueva encina comience a dar frutos, yo ya no estaré allí para verla.

lunes, 2 de febrero de 2026

Enemigo al que no se ve venir

José Joaquín Rodríguez Lara

Cuando la dehesa arde, las raíces permanecen y las encinas, lo mismo que los alcornoques, vuelven a brotar.
    Cuando el huracán arrasa, los árboles, muchos de ellos con centenares de años, se quedan volcados, con las raíces al aire, sin tierra para seguir viviendo.
    El incendio es malo para la dehesa, pero el vendaval es tanto o más dañino.
    Y no caben cortafuegos ni previsoras brigadas de salvamento.
    A las llamas se las ve venir. El viento solamente se siente cuando pasa sobre ti.

viernes, 30 de enero de 2026

 NO LO DUDE


José Joaquín Rodríguez Lara
https://elpostigodelara.blogspot.com/

Llueve a mares
pero el verano
muge, escarba
y calienta ya
en los corrales.