Tani, calienta, que sales
José Joaquín Rodríguez Lara
https://elpostigodelara.blogspot.com
Con el PP encerrado en su armadura de 29 piezas, el PSOE aferrado a las desguazadas tablas de su naufragio, Vox cabalgando a lomos de su soberbia y Juntas Podemos deslumbradas por su éxito electoral, lo mejor que puede ocurrirle a Extremadura es que se repitan las elecciones autonómicas.
No parece posible que pueda alcanzase un pacto de gobierno. Ni para que las señorías minoritarias trabajen con el que sería un gabinete malparido ni tampoco para que lo dejen trabajar. Estaríamos, en ambos casos, ante un pacto inestable, sometido en todo momento a los encontronazos personales y a las ambiciones de raíz ideológica. Un pacto sin argamasa de unión entre los testarudos adoquines. Un acuerdo basado más en el desentendimiento que en el interés.
Esto puede parecer bueno, pero no lo es. Si me interesa que Extremadura camine, tiraré de ella. Si me importa un bledo que se quede atascada en el barro del subdesarrollo, que tiren los demás. La teoría de que todo en esta vida está relacionado y que el vuelo de una mariposa en Sevilla puede causar un terremoto en Mérida se haría realidad más pronto que tarde. Y con una fuerza que terminaría por hacer saltar las escalas sísmicas.
El panorama será distinto si se repiten las elecciones. Aunque las urnas arrojen exactamente los mismos resultados. Los mismos. Se podría reconducir la situación. Con unas segundas, o terceras, elecciones comenzaría una nueva partida de cartas. Habría que volver a barajar los naipes y el reparto, al menos en el PSOE, sería diferente. Pero, por encima de todo, nada de lo hecho en esta legislatura sietemesina valdría para la aún no engendrada. Con la obligada repetición electoral seguramente se aquilataría algo más el precio de los cargos parlamentarios. Especialmente en la Mesa de la Asamblea. Para pescar hay que mojarse el culo y quien algo quiere algo le cuesta. Desde luego, es preferible negociar con los puestos que se pueden ceder en la Cámara antes que pagar solamente con las consejerías.
El PP ya conoce lo que es gobernar sin tener la Presidencia de la Asamblea y sabe perfectamente que hacerlo con esa carencia no es peor que sentarse a gobernar con consejerías realquiladas y cada vez más respondonas. A medida que crece, Vox se vuelve lógicamente más exigente. Se ha empeñado con firmeza en poner las bases de que si algún día necesita el apoyo del PP tenga que pagarlo caro.
María Guardiola, presidenta en funciones de la Junta de Extremadura, afirma que tiene la mano tendida al adversario. Lo malo es que en esa mano hay muy poco y lo poco que tiene es demasiado inestable. Es polvo que se deshace con el viento. Será un error enorme que la primera mujer y la primera persona procedente de la circunscripción norte que llega a la Presidencia de la Junta se disuelva en una tormenta de disparates propios y ajenos.
Así que o el paisaje cambia mucho, pero mucho mucho mucho, o Tani (Estanislao Martín, político regionalista), calienta, que sales.
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