sábado, 14 de marzo de 2026

Una falta de respeto al público


José Joaquín Rodríguez Lara

https://elpostigodelara.blogspot.com/


Dice el diccionario que morbo es el "atractivo propio de lo turbio, prohibido o escabroso". Coligo de ello que el interés público y ciudadano que ha despertado durante nueve años la desaparición de Francisca Cadenas y el hallazgo de sus restos criminalmente inhumados a 25 metros de su casa, en Hornachos, debe de ser para la RAE un caso patente de morbosidad. Sin embargo, estoy convencido de que no es así. 
    
    Infiero, asimismo, que las miles de personas que durante nueve años se ha concentrado una y otra vez en Hornacho y se han manifestado reclamando el regreso de Francisca al seno de su familia lo han hecho por morbo, debido a su "interés malsano por personas o cosas", que dice el diccionario de la RAE que también es morbo. Pero, mire usted, no me lo creo.

    En el seguimiento de esta desgraciada historia no habrá faltado a quien le moviese el morbo, pero la inmensa mayoría de las personas que desde el primer día han buscado a esta mujer por pozos y caminos, las que han mostrado su apoyo directo a los familiares de Francisca, las que han informado sobre el misterio de su desaparición, no lo han hecho por morbo. Y tampoco le han faltado el respeto a la familia de la víctima del crimen.

    Desgraciadamente, el misterio se ha desvelado de la peor forma posible: hallando los restos mortales de Francisca Cadenas enterrados bajo el pavimento de una casa, en la misma calle en la que desapareció sin dejar rastro alguno, a muy pocos metros de la vivienda en la que su viudo y sus hijos la han estado esperando con tanta esperanza como desesperación durante nueve años.

    Nueve años en los que se ha trabajado -los familiares, las fuerzas del orden, la Judicatura, las autoridades locales, los vecinos, el mundo del periodismo...- para encontrar a Francisca. Haberla hallado viva hubiese tenido mucho más interés puramente informativo que encontrarla sin vida, pero la realidad es la que es y hay que desvelarla. Con respeto pero sin censuras.

    Por eso no comprendo que un medio de información como es Canal Extremadura, que ha estado desde el primer día cubriendo sin ambages el caso, llegado el momento de la resolución hurte información "por respeto a la familia". Pero lo que no entenderé jamás es que esa misma cadena pública presuma de que tiene unas imágenes que no va a emitir "por respeto a la familia".

    Mire usted, señora cadena regional de televisión, nadie, pero nadie nadie nadie le ha pedido públicamente que emita esas imágenes. Esta usted en su derecho, señora mía, de emitirlas o de no emitirlas, pero no alardee de que las tiene, de que su personal ya las ha visto, pero "por respeto a la familia" ha decidido negarle al público la posibilidad de verlas.

    En aras del mismo respeto que invoca usted, señora Canal Extremadura, podría haber empleado la socorrida fórmula que alerta al público sobre lo delicado de las imágenes que va a emitir a continuación, para que vuelva la cara o se tape los ojos. O simplemente no emitirlas sin decir que las tiene. Pero presumir de que tiene algo que debe parecerle interesante, pues lo menciona, cosa que no hace con lo insignificante, y negárselo a quien acude a usted, señora Canal Extremadura, para informarse es una puñalada trapera a la deontología. Y está más cerca de la pretendida limitación sanchista del acceso a las redes sociales y de la inutilización de las mismas por los gobiernos totalitarios, insisto está mas cerca, que de mantener una línea informativa responsable.
    
    Espero que, a partir de ahora, tampoco emita usted imágenes de películas y hasta de informaciones en las que se ven cadáveres. El hecho de que no conozca a las respectivas familias no le da derecho a convertir sus emisiones en una falta de respeto constante al público. 

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