miércoles, 28 de mayo de 2014
- El extremeñismo militante no es una ideología,
Presentación del libro
“LA BURRA CON GPS Y OTROS AVÍOS DE COMER”,
de José Joaquín Rodríguez Lara
en la Feria del Libro de Badajoz del año 2014
por Justo Vila
Joaquín Rodríguez Lara nació en el pueblo de Francisco de Peñaranda, el emparedador y salvador de los diez libros impresos y un manuscrito perseguidos por la Inquisición que le han dado fama mundial a Barcarrota. Haber nacido en Barcarrota imprime carácter; como lo imprime la generación en la que el autor vino al mundo, la de mediados de los años cincuenta.
Licenciado en Ciencias de la Información en Madrid, JRL lleva tres décadas dedicado al periodismo en prensa, radio, tv y medios digitales. Y más de 30 años escribiendo poemas, cuentos y novelas.
A la edad de 24 años publica su primer libro, un poemario titulado “La tierra al fondo”. Un año después se alza con el premio Felipe Trigo con “El Conchito” y con el premio internacional de cuentos de Lena con “La casa al borde del camino”. Veinticinco años más tarde publica la novela “Gayola”, con una acogida magnífica por parte de crítica y lectores.
“La burra con GPS y otros avíos de comer”, el libro que hoy presentamos, no es poesía, ni ensayo, ni cuento, ni novela; no se puede encasillar en ninguno de los géneros literarios, pero los abarca todos a la vez, incluido el reportaje periodístico.
En este libro “hay mucho de memoria”, se puede leer en la contraportada del mismo, “y bastante desmemoria”…
Y es que, como dijera Gabriel García Márquez poco antes de morir, “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.
En esencia, toda la literatura que se hace es literatura de la memoria. Un escritor, frente a la cuartilla en blanco o frente a la blanca pantalla del ordenador, cierra los ojos y va con su memoria hacia atrás para rescatar de ella lo más valioso y esencial de su pasado. Y lo que brota de la memoria, en primer lugar son los símbolos primeros, los arquetipos que se habían fijado en la infancia y la adolescencia, etapas de la vida que son fundamentales para la formación estética del escritor.
En este caso, memoria de los años de la infancia y adolescencia vividos en el medio puro de la naturaleza extremeña, más concretamente en los Llanos de Olivenza y dehesas del Suroeste.
Joaquín Rodríguez Lara es un escritor que sabe contemplar e interpretar, viendo en lo local lo más universal. Joaquín logra hacer del paisaje de su memoria el “centro del mundo”, para, más tarde, hoy, gracias al poder evocador de la memoria, hacernos entrega de la joya que presentamos…
Del viaje de Joaquín hacia el pasado van brotando una serie de símbolos que, bien entramados y desarrollados –pasados al blog y más tarde al papel- dan lugar a la obra literaria. Una obra, “La burra con GPS”, que no solo nace para testimoniar, distraer y divertir, sino que responde a razones mucho más profundas.
Su mirada sobre el paisaje de su infancia no conduce –aunque lo parezca- a lo rural, a lo geográfico; no le “duele” el paisaje como a los autores de la Generación del 98 les “dolía” España. La naturaleza que aquí se recrea es, ante todo, un símbolo, una forma de enfrentarse a la vida, de relacionarse con el entorno.
RL no esconde su humanidad cuando escribe; no es uno de esos escritores asustadizos, azorados, que temen que su propia humanidad entre en contacto con la humanidad de los lectores, sino todo lo contrario.
Hace mucho tiempo, desde "El Conchito" al menos, que intuye que la literatura de buena parte de los escritores europeos está divorciada de la vida y que el escritor que él quiere ser sólo puede surgir del reencuentro con la cultura popular.
No olvida sus orígenes y vuelve a ellos, logrando así algunas de las claves que le permitirán integrar literatura y realidad. Creo que él y yo coincidimos al pensar que la fuerza creadora viene de la oscura imaginación del pueblo y que la obra literaria auténtica nace de la colaboración entre el talento del escritor, el entorno familiar y la tradición anónima. “La burra con GPS” es buena prueba de ello.
Si la patria del escritor es su infancia, su capital es la lengua, la que uno mamó de crío. La infancia del escritor es como una especie de fuente, que no cesa de manar y de proporcionarle información.
La vida en los años sesenta, en el campo extremeño, era muy humilde, llena de carencias, pero a la vez el pueblo era un palpitante microcosmos en el que el niño podía vivir la plenitud.
Si en su novela "Gayola", los personajes se mueven entre Olivenza, Madrid y Portugal, en “La burra con GPS” lo hacen entre Los Llanos de Olivenza, la dehesa de Sierra Suroeste y Badajoz, con alguna escapada a Madrid. Es decir, infancia, juventud y cañas…; quiero decir y canas…
El libro, que contiene una veintena larga de relatos y casi diez microrrelatos o jirones, engancha al lector desde la primera frase: “Mucho antes de que la tv llegase a mi pueblo, Barcarrota, yo ya tenía abuela. Con dos canales: abuela Julia y abuela María” (Cierro comillas). La abuela Julia era diestra en adobar matanzas y en hacer punto y ganchillo. La abuela María sabía curar a los alunados con aceite, agua y oraciones; y además era experta en romances y trabalenguas, con los que entretenía a los críos… (el prototipo de abuela; la abuela universal).
En el capítulo titulado "El tiempo escrito con ceniza", cuenta Joaquín que su primera maestra se forraba las piernas con revistas para que no le salieran cabrillas al arrimarse al brasero de picón… Pero, no vayan ustedes a creer… A continuación avisa de que era una maestra de las de verdad, de carrera, con su bola del mundo, sus dos mapas de España, un Jesucristo crucificado, un Franco y un José Antonio –los tres muy serios en su trinidad-, un encerado con su tiza y dos cabezas –la de un negro y la de un chinito-, cada una con su ranura en la mollera, que servían para recaudar los cuartos con los que convertir en cristianos a los niños pobres del mundo… “¿Y por qué no los bautizan de balde?”, recuerda que preguntó un día la Ignacia, una niñita rubia y muy guapa, contentísima de haber nacido en Barcarrota…
El paisaje de la infancia del autor está habitado por toda una serie de animales entrañables, como La Singa, una galga averdugá en negro, que quitó mucho hambre en el cortijo de La Cocosa; o como una gata que le hacía la competencia a La Singa a la hora de cazar conejos; y una burra, a la que sólo le faltaba hablar idiomas, si es que no los rebuznaba.
“La burrina de tía Felisa", escribe Joaquín, “era rucia, mansita, pequeña, peluda y suave, pero no se llamaba Platera. La llamábamos la burra, así, a secas”.
Joaquín se acordó de la burrina de tía Felisa al toparse con su primer GPS, que si no era un tontón se le parecía mucho… Y recuerda con nostalgia que, para GPS-GPS el de la burrina de tía Felisa, que te subías en ella, la ponías hacia poniente, le decías “arre” y te llevaba a Valverde de Leganés por el camino más corto y llano; o la ponías hacia Oriente y te llevaba hasta Almendral sin rodear lo más mínimo. Aquello sí que era un GPS…
Decíamos que Joaquín navega entre Los Llanos de Olivenza y la Dehesa de la Sierra Suroeste y que en alguna ocasión escapa hasta los Madriles, para recordar sus años de estudiante y su participación en las carreras de los cuatrocientos metros vallas o los mil quinientos metros lisos delante de unos atletas grises impresionantes, empeñados en disputar el medallero de tan singular olimpiada a los alumnos de periodismo…
Y, a saltos de edad, arriba a Badajoz, donde se asienta y, con el paso de los años, se recrea en un lugar elevado no sólo por él a la categoría de mítico, la Sala Mercantil, plaza pública de los conciertos, dice, puerta para huir del mundo y encontrarse con los que huyen.
Un tercio de las historias del libro están relacionadas de una u otra forma con la Sala Mercantil, algunas compartidas con compañeros de profesión, como la del pianista manco, que sabe Dios cómo se las arreglaría cuando hubiera que tocar a dos manos; o la de los intentos de ligar del que tocaba el contrabajo, que nunca supo qué hacer con el instrumento (quiero decir con el contrabajo), cuando se le acercaba alguna chica…
En fin, no querría terminar sin leerles unas líneas de este librino enorme:
Pág. 71 (UN MAR DE NATA)
lunes, 26 de mayo de 2014
Calabacín a la carrera con huevo
Hace cuarenta años que no pruebo este plato, pero su sabor aún me impregna el paladar con muy gratos recuerdos. La receta es de mi hermano Antonio; la creó un caluroso día de junio en Badajoz (Unión Europea).
Nuestro padre estaba entonces trabajando en Alemania, nuestra madre y nuestras hermanas vivían en Barcarrota, yo estudiaba periodismo en Madrid y mis hermanos Antonio y Servando, que habían dejado los estudios, se preparaban para la vida laboral, en Badajoz. Se alojaban en una casita que había alquilado mi madre en una barriada periférica pacense. La calle no tenía nombre propio. Se llamaba 'traseras de la calle Linares' y sólo tenía una acera, pues las casas que hay actualmente en uno de sus costados aún no existían. Las 'traseras de la calle Linares' tenían casas a un lado y el horizonte de los campos de cultivo al otro.
Yo pasaba unos días con mis hermanos en aquella casa y conmigo estaba mi amigo Juan José, que se encontraba de visita en la capital pacense. Llegó la hora de la comida, abrimos el frigorífico y sólo había un huevo. Nada más. Ni carne, ni pescado, ni sopa, ni queso, ni fiambres... Aquel día ni siquiera había pan en la casa. Sólo un huevo de gallina, mondo y lirondo, para cuatro personas.
Ni corto ni perezoso, mi hermano Antonio salió a la calle, miró a un lado y al otro de la acera para cerciorarse de que no había vecinos en la costa, cruzó la tierra playera apisonada por los vehículos y se metió en el mar verdeamarillo del sembrado: un campo de calabazas. Sin perder ni un segundo arrancó los dos o tres calabacines que le cayeron más a mano, se los puso bajo el brazo y a la carrera regresó a la vivienda.
Al verle correr desbocado hacia el umbral, con el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante y los calabacines bajo los brazos, es fácil suponer que parecería un jugador de rugby lanzado hacia la línea de ensayo, pero no; yo lo recuerdo más como un avión de caza lanzándose en picado, cargado de bombas, contra un objetivo: el buen apetito de nuestros 16/18 años.

El calabacín es una calabaza que aún no ha madurado,
por lo que es más tierno que su hermana mayor.
(Imagen publicada por
hogar-y-jardin.practicopedia.lainformacion.com)
Ya en la cocina, lavamos los calabacines para quitarles el polvo, los pelamos, los troceamos y los pusimos al fuego en un perol con un chorro de aceite, un diente de ajo y un poco de sal. Cuando la hortaliza estaba casi sofrita, mi hermano batió el único huevo que había en el frigorífico y se lo añadió, removiendo a continuación el contenido del perol.
Con aquel plato comimos ese día cuatro personas. Estaba tan apetitoso que no sobró ni una migaja. Yo lo recuerdo como un manjar.

por lo que es más tierno que su hermana mayor.
(Imagen publicada por
hogar-y-jardin.practicopedia.lainformacion.com)
Las migas del plato
Primero.- Para que este plato salga bien hay que tener cerca un campo de calabacines propiedad de una persona ajena a los comensales, pues de lo contrario el plato que, no lo olvidemos, se llama calabacín a la carrera, se desvirtúa. Si los calabacines están lejos, se gastará más energía corriendo que la repuesta al comerlos, con lo que perderemos en la operación. Y si no hubiese necesidad de correr porque el sembrado fuese tuyo o de un amigo, el plato ya no podría llamarse a la carrera.
Segundo.- Es importante que antes de cocinar este plato se tenga hambre y no haya otra cosa para comer, pues de lo contrario la receta pierde mucho.
Tercero.- La cantidad de calabacín que lleva el plato es opcional y depende de la capacidad de acarreo que tenga el cocinero, pero es importante controlar el ingrediente proteínico de la receta. De huevos, los justos; ni uno más, ni uno menos. Si no le pones huevos, el plato no sale adelante, y si te pasas echándole huevos, tendrás tantos calabacines ajenos que sólo comerás calabacín.
Buen provecho.
José Joaquín Rodríguez Lara
martes, 20 de mayo de 2014
Sobran regionalismos
José Joaquín Rodríguez Lara
Extremadura tiene menos extremeñistas de los que necesita y más regionalismos de lo que le conviene. En la región hay varios partidos regionalistas en un estrecho sector del arco ideológico. Esa profusión es una especie de hipertrofia originada por carencias que se remontan al siglo pasado, y que se concretan en el arranque de la transición hacia la democracia, cuando Enrique Sánchez de León funda AREX (Acción Regional Extremeña), en noviembre de 1976, y la desenfunda, en abril de 1977, para entrar en la UCD (Unión de Centro Democrático) con derecho a ser ministro. AREX era un partido "demócrata y social de actitud progresista y reivindicativa para la promoción integral de Extremadura". Wikipedia dixit. No hay otra formación política que, en menos tiempo, haya sembrado más ilusiones y haya causado más desencanto en toda la historia de Extremadura.
Extremadura tiene menos extremeñistas de los que necesita y más regionalismos de lo que le conviene. En la región hay varios partidos regionalistas en un estrecho sector del arco ideológico. Esa profusión es una especie de hipertrofia originada por carencias que se remontan al siglo pasado, y que se concretan en el arranque de la transición hacia la democracia, cuando Enrique Sánchez de León funda AREX (Acción Regional Extremeña), en noviembre de 1976, y la desenfunda, en abril de 1977, para entrar en la UCD (Unión de Centro Democrático) con derecho a ser ministro. AREX era un partido "demócrata y social de actitud progresista y reivindicativa para la promoción integral de Extremadura". Wikipedia dixit. No hay otra formación política que, en menos tiempo, haya sembrado más ilusiones y haya causado más desencanto en toda la historia de Extremadura.
¿Por qué no ha tenido jamás esta tierra un partido regionalista, uno, con suficiente peso para poner una pica, aunque sólo sea una, en el Congreso de los diputados? Seguramente las causas son muchas y una de las principales sea la desunión. Ya lo dijo Gregorio de Salas (1729), que por ser extremeño y de Jaraicejo (Unión Europea), algo sabría de ello: "Espíritu desunido,/ anima a los extremeños,/ jamás entran en empeños,/ ni quieren tomar partido/ cada cuál en sí metido;/ y contento en su rincón,/ aunque es hombre de razón,/ vienen a ser por pereza/ los indios de la Nación".
El "espíritu desunido" debe de ser más pernicioso para el regionalismo que el aislamiento marino, que la mismísima insularidad atlántica, pues en el archipiélago canario hay un partido, Coalición Canaria, que no sólo gobierna su comunidad autónoma, desde su fundación en 1993, además de varios cabildos, sino que no pocas veces ha contribuido a equilibrar o desequilibrar la balanza del poder en Madrid. Y su origen no puede ser más heterogéneo y variopinto. Coalición Canaria es una formación política que agrupó a partidos nacionalistas, excomunistas, insularistas y conservadores del archipiélago. Wikipedia dixit. ¿Qué mantiene unido a semejante conglomerado ideológico? Será el plátano, que tiene mucho potasio.
La bellota, la tenca, el jamón, la torta de oveja, la ternera retinta y el cabrito verato carecen sin duda de propiedades aglutinantes y el extremeñismo de base y el regionalismo político extremeño se diluyen en el archipiélago de las siglas partidarias.
El mejor ejemplo está en el Parlamento regional. Tres candidaturas consiguieron escaños en las últimas elecciones autonómicas y en cada una de ellas había su roción de extremeñismo y su cachito de regionalismo. Y la explicación es muy sencilla: todos y cada uno de sus diputados quieren lo mejor para Extremadura, porque son extremeñistas, y en todas y cada una de las candidaturas hay uno o varios partidos regionalistas. Con IU/Verdes iba SIEX (Socialistas Independientes de Extremadura). Socialistas, sí, pero independientes y de Extremadura, también. Cuando IU permitió que Monago fuese investido presidente, SIEX, cuyos líderes proceden del PSOE, abandonó la coalición.
Compartiendo candidatura con el PSOE iba PREX/CREX, que no es un partido, sino dos, aunque actúa como si fuese un solo partido aparentemente partido en dos. Y todo ello bajo la marca Coalición Extremeña Regionalistas Extremeños, aunque, en realidad, sus siglas significan Partido Regionalista Extremeño (PREX) y Convergencia Regionalista de Extremadura (CREX). Wikipedia dixit. A mitad de legislatura rompió con el PSOE y desde entonces forma el grupo mixto, a pesar de que mantiene una fuerte querencia a las tablas de la balsa socialista.
Con el PP fue a las urnas, y ahí sigue, Extremadura Unida, partido regionalista que ocupa un escaño en el grupo del Partido Popular. Es la más veterana y reconocible de todas las fuerzas regionalistas extremeñas, aunque está muy lejos de ser lo que fue.
Es decir que en Extremadura hay extremeñistas de todas las ideologías y regionalistas... Seamos serios, regionalistas hay demasiados. Y, además, mal avenidos. Lo que escasean son propuestas regionalistas serias, estrategias y actitudes en las que el proyecto Extremadura surja de la cabeza y no del corazón.
lunes, 19 de mayo de 2014
- Si los políticos españoles insisten tanto en exigirle a los adversarios
que pidan perdón por sus errores,
si están tan interesados en el arrepentimiento del contrario
es porque temen que acierte y no puedan cebarse con sus fallos.
jueves, 15 de mayo de 2014
Monago sale del terremoto fortalecido
José Joaquín Rodríguez Lara
Extremadura y su realidad política acaban de ser sacudidas por el anuncio, la presentación y el debate de la moción de censura del PSOE contra el presidente José Antonio Monago y su Gobierno. El terremoto no ha derribado al Ejecutivo popular pero, como todos los seísmos, ha causado preocupación y daños, tanto materiales como personales.
El susto casi se ha pasado, las pérdidas materiales le corresponde evaluarlas a la administración y los daños a las personas aún no están a la vista, pero tarde o temprano se verán.
Tras los debates siempre se buscan vencedores y vencidos. El ganador de este movimiento sísmico está muy claro: es José Antonio Monago, presidente del Gobierno de Extremadura. El ex presidente Guillermo Fernández Vara, que pretendía derribarle y convertirse en presidente del Ejecutivo regional, no lo ha conseguido y, por lo tanto, es el derrotado.
Además, Monago sale del terremoto robustecido y con él, su Gobierno. En dos momentos claves de la legislatura, en la sesión de investidura y en el debate de la moción de censura, Monago ha logrado que Izquierda Unida se abstenga y le deje gobernar. Sin duda es un éxito personal y una realidad inimaginable hace solamente tres años.
Y si Monago sale fortalecido del movimiento sísmico que ha supuesto la moción de censura, cuyas resultas, las réplicas, aún no han concluido, los tres diputados de IU/Verdes han vuelto a demostrar que tienen los cimientos hondos y están hechos a prueba de terremotos. No pudo con ellos el acoso que soportaron en los días previos a la sesión de investidura de Monago, no los han agrietado los embates que, en lo que va de legislatura, les han llegado desde la bancada socialista y han vuelto a resistir la enorme presión que supone ser la piedra clave, ese oscuro objeto del deseo, en el arco parlamentario extremeño. Se ha dicho que la moción no iba contra Monago, sino contra IU, para poner de manifiesto su cercanía al PP. Pero IU no se ha dejado amedrentar y ha insistido en que no está con unos ni con otros. "Ni Cánovas, ni Sagasta" exclamó el diputado Víctor Casco cuando iba a proclamar su abstención decapitando con el filo de una palabra la posibilidad de un cambio en el poder.
No puede decirse lo mismo de PREX/CREX (Partido Regionalista Extremeño - Convergencia Regionalista de Extremadura), el otro grupo minoritario con presencia en la Asamblea autonómica. PREX/CREX concurrió a las elecciones en coalición con el PSOE; obtuvo dos escaños; hizo labores de oposición desde el grupo socialista durante algo más de dos años; se desgajó de él; le propuso a Vara que presentara una moción de censura y el líder de los socialistas extremeños no le hizo caso. PREX/CREX fue la primera fuerza política en decir que ahora no tocaba presentar una moción contra Monago y terminó apoyándola pero, antes de votar sí, pretendió arrejuntar a las partes en conflicto instando a Vara a que retirase la moción de censura y a Monago a que hiciese un gobierno de concentración, como si Extremadura estuviese agonizando. Es lo más parecido al chalaneo, a la actividad del corredor de ganado, que se ha visto en la tribuna del parlamento extremeño. Nadie le hizo caso, así que PREX/CREX está también entre los derrotados de una iniciativa parlamentaria que cada minuto que pasa parece más un anticipo de la próxima campaña electoral que el debate de una auténtica moción de censura.
Tanto Vara, candidato a la presidencia de la Junta, como Valentín García, portavoz del grupo socialista, afirmaron desde la tribuna parlamentaria que con el debate comienza el cambio. No explicaron en que consistirá ese cambio, ni tampoco si se producirá en el PSOE, en sus relaciones con IU y los demás partidos, en el rumbo del presidente Monago o en cualquier otro parámetro, pero lo cierto y verdad es que, por ahora, todo queda prácticamente igual que estaba. Eso sí, hemos vivido y pagado una experiencia histórica. Hacía 27 años que uno no asistía como periodista a algo parecido.
miércoles, 14 de mayo de 2014
- Vivir es morirse a cachos.
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