martes, 1 de mayo de 2018


Estamos hartos de mentiras, hartos


José Joaquín Rodríguez Lara


Si aumenta el paro, la culpa es del Gobierno de Rajoy, que no invierte en Extremadura. Acaba de decirlo, este jueves 26 de abril, la consejera de Empleo de la Junta de Extremadura.


Pero si el paro disminuye, entonces es gracias a la Junta y a su exitosa política de colocaciones. Lo dijo, el martes día 3 de abril, hace menos de un mes, ¡menos de un mes!, el secretario general de Empleo de la misma consejera y de idéntica consejería.


Hay chupetes con mecanismos muchísimo más complejos que la mentalidad de algunos políticos extremeños. Valientes analistas oficiales tenemos en una región a la que alguien, en nuestras propias narices, le quitó un día el tapón del sumidero para que todos y cada uno de sus habitantes tengamos que irnos por el desagüe de la hedionda emigración.


Y a pesar de ello, a pesar de la emigración, el paro no deja de ser la principal lacra social de los extremeños. Es peor que la delincuencia, es muchísimo peor que la droga, pero nadie le pone freno. Nadie.


Sí durante la campaña electoral prometiste que lo solucionarías y no sabes como hacerlo o, sí lo sabes, pero no logras conseguirlo, vete a tu casa. Déjalo, que lo tuyo no es solucionar los problemas de la gente. Deja que alguien lo intente en tu lugar. Es lo que hace la gente normal, quienes no están enfermos de poderemia, que puede sonar a enfermedad de las liebres, pero es una peste que ataca a los políticos. Vete, permite que alguien que no sea tú intente ponerle remedio a la tragedia; no nos condenes una legislatura tras otra a tu inutilidad.


No nos hundas más y más en un agujero del que Extremadura no saldrá mientras que los políticos extremeños no dejéis de sacudiros la responsabilidad por nuestra hambre y de atribuiros el mérito de las migajas de empleo que, algún que otro mes, nos llegan a la boca.


Durante mucho tiempo creí que unos y otros, políticos extremeños, tan diferentes en sus diagnósticos y tan iguales en su inoperancia, hacían esas interpretaciones simplistas, absolutamente banales, ofensivas para quienes estamos o hemos pasado por el infierno del desempleo, porque consideran que la ciudadanía es tonta. Tonta de remate.


Pero con el tiempo he empezado a cambiar de opinión. Cuando una y otra vez intentan engañarte con la misma mentira es inevitable sospechar que el tonto no eres tú, sino quien se empeña en mentirte de forma tan burda.


Se puede engañar a alguien durante todo el tiempo, y se puede engañar a todo el mundo durante algún tiempo, pero es imposible engañar a toda la sociedad durante todo el tiempo.


(Trigésimo noveno artículo publicado en extremadura7dias.com,
el 26 de abril del año 2018.)




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