miércoles, 30 de diciembre de 2020

 Anhelado 2021


José Joaquín Rodríguez Lara


Llevamos demasiado tiempo esperándote como para no recibirte con alegría. Cada vez nos brillan menos los ojos y, a veces, los hace brillar la fiebre. Reímos, pero hay una gota, y hasta un buen chorro, de amargura en nuestros labios. Cantamos, pero jamás hubo tanta nostalgia en nuestros cantos. Y aun así, te recibimos con alborozo. Con menos esperanzas que temores; con más incertidumbre que propósitos. Pero te anhelamos. Nos afianzamos a ti, deseado año 2021, como náufragos golpeados por una tabla. Inermes y a la deriva.

Ignoramos cuales son tus intenciones; si nos rescatarás de la malvada maraña política o nos hundirás aún más en ella; si nos devolverás la dignidad de vivir a costa de nuestro esfuerzo o nos despojarás definitivamente del trabajo, de la dignidad y de la vida. Sabemos aún tan poco de ti que no tenemos suficientes elementos de juicio para valorarte. No queremos caer en la injusticia, pero en la balanza del corazón pesan más nuestros patentes males que tus posibles remedios.

Y aún así, te aplaudimos, festejamos tu llegada, aunque sólo sea porque estrenarte ya es un éxito vital en un escenario trágico; porque el público superviviente se estremece de alegría al ver cómo te llevas por delante al sanguinario 2020, al abominable año de las mentiras y de los ataúdes.


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